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Primera comida del bebé

5 tips para que la hora de la comida deje de ser la hora del sufrimiento

 

Consejos para alimentar a tu bebé de forma saludable

Viernes, Abril 12, 2019 - 09:32

Sucede que compraste de todo, te leíste todos los libros y te preparaste con muchísima emoción para otro de los grandes hitos en la historia de tu bebé en este mundo: su primer encuentro con la comida.
 

Sucede que compraste de todo, te leíste todos los libros y te preparaste con muchísima emoción para otro de los grandes hitos en la historia de tu bebé en este mundo: su primer encuentro con la comida.


 
En menos de lo que cantó el gallo el romance con tu idea del primer trozo de fruta o la primera papilla terminó: los platos de silicona, los baberos de secado rápido, los cubiertos de colores, los purés hechos en casa, las verduras que habías preparado para que experimentara con sus deditos y las recetas del curso de comida complementaria que pagaste hace seis meses, hoy son sinónimo de fracaso. Lo único que come tu bebé después de mucho tiempo de intentarlo es avena con chía y pan con aguacate. Las texturas le causan conflicto, escupe el pollo, le voltea la cara a absolutamente todo. “Pa, pa”, repite. Solo sabe pedir (y comer) pan. Y tú, en medio de una frustración y un miedo terrible a que se convierta en el niño que se alimentará de pan de por vida, cansada de intentarlo todo, terminas aventando un puñito de cereal y medio bolillo en la charola que, en tus sueños, estaba destinada al ofrecer brócoli, pimiento rojo, quinoa y salmón sellado.
 


Encima de todo esto, en su afán de ayudar, los miembros de tu familia han comenzado a volverte loca: entre los que “disfrazan” la yema en la avena para que consuma más calorías o hacen actos de malabarismo con la sopa de espinaca para ver si logran que resulte lo suficientemente atractiva para el bebé, hasta los que se dan por vencidos pronto y le dan galletas y dulces a escondidas.
El Comité de Nutrición de la Academia Americana de Pediatría sugiere lo siguiente:
 
1.- Relájate (y relaja a tus familiares). Según la nutrióloga Gina Salame 1 de cada 3 mamás se queja de que tiene algún problema con la alimentación de sus niños, ya que es parte de su desarrollo psicológico. Todos pasan por una etapa de selectividad alimenticia. Algunos en mayor medida que otros. Esto puede empezar, incluso, entre los 15 y 18 meses de edad. Traducción: no eres la única que enfrenta este reto, es más normal de lo que crees y tiene solución.
 
2.- Deja que coma poco. Ningún niño vive con hambre. Cuando tiene hambre, llora y pide de comer; cuando se siente saciado inmediatamente deja de comer. Es algo natural. Gina Salame asegura que presionar a los niños para que coman les resulta en mucha ansiedad y los lleva a hacer justamente lo contrario: rechazan los alimentos. Regañarlos o forzarlos, al igual que las tácticas positivas como alabarlos por comer o darles premios, también son considerados errores.
 
3.- Confía en tu hijo y no te des por vencida. Ofrécele alimentos que le gusten y cuida que cada plato tenga porciones pequeñitas de proteínas, vegetales, frutas, carbohidratos y grasas buenas (aunque se coma solo un bocado). La variedad abre la posibilidad de que encuentre un nuevo sabor y una nueva textura, algo que vaya añadiéndose a la lista de comidas a las que le dice que sí. Combina los alimentos aceptados con los no aceptados de forma repetida. Envíale el mensaje de que tú eres el proveedor y el que elige es él. No renuncies.
 
4.- Cuida la presentación. Para los niños que son especiales con colores y texturas es importante que la comida sea atractiva. Si ves que a tu hijo le llama la atención el verde prueba con un jugo, trocitos de pepino con chile piquín y limón, aguacate, tortitas de pollo con ejotes… En medio de todo, para hacer contraste y ver si quiere probar, un trocito de betabel o de pimiento rojo. Intenta que las formas sean divertidas y planea siempre con base en lo que a ti te resulte práctico y no represente un esfuerzo sobrehumano que termine por llevarte a darle cereal de caja para que deje de llorar.
 
5.- Crea puentes de alimentos. Una vez que tu hijo acepte un alimento, usa lo que los nutricionistas llaman "puentes de alimentos" para presentar otros con un color, sabor y textura similares que ayuden a ampliar la variedad de lo que su hijo come. Si le gusta la crema de calabaza, por ejemplo, prueba con un puré de camote o con zanahorias baby hervidas.
 


Si crees que tu hijo necesita atención especial, habla con su pediatra. Él puede recomendar a un equipo capaz de ayudarte y asegurarse que tu hijo esté obteniendo todos los nutrientes necesarios para crecer y desarrollarse. El asunto puede ser tan sencillo como recetarle algún suplemento y dejar que todo siga su curso o bien referirte con una nutrióloga, un psicólogo, un fisioterapeuta y/o un especialista en terapia del lenguaje.
Ten en cuenta que comer de forma selectiva es una etapa de desarrollo normal para los niños pequeños. Haz tu mejor esfuerzo para guiar pacientemente a tu niño en su camino hacia una alimentación y una relación con la comida saludables.

 

Descubre los 5 errores más comunes que toda mamá puede tener acerca de alimentación complementaria.

 

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